viernes 10 de julio de 2009

En el bosque un día


Había un bosque, era un bosque muy bello rodeado de plantas con aromas diversos y aterciopelados, el cielo comenzaba a ponerse de color carmín y pequeñas aves volaban raudo hacia sus nidos donde de seguro estaban sus polluelos esperando por algo de comer. caminé incesablemente recorriendo aquel paraje con encanto inocente, no sabía con que podría encontrarme, de pronto de la nada apareció un árbol muy enorme frente a mis ojos, no tenía hojas, en vez de eso tenía pequeñas esferas luminosas que emitían un dulce zumbido invisible, lentamente me acerque al árbol, para poder tocarlo y sentir la textura de su madera añosa y su aroma gastado, cuando llegué a el quedé fascinada, el zumbido de las esferas luminosas era como el canto de los grillos durante alguna noche estrellada, relajada decidí dormir una siesta justo debajo del árbol y entre sus raíces que casi querían salir caminando me dormí profundamente, no recuerdo cuanto tiempo dormí pero fue uno de los sueños más relajantes y bonitos que tuve. Al despertar el zumbido de las esferas era más sonoro que antes, presentía que ya no estaba sola en el árbol, temeros me asome por un costado de su tronco para ver que era lo que sucedía y allí lo vi, era un ser delgado con orejas puntiagudas y una nariz muy larga que emitía un resplandor amarillo casi celestial, estaba haciendo malabares con las esferas del árbol, no me atreví a hablarle preferí simplemente observar en silencio como lo hacen las flores.

jueves 2 de julio de 2009

El agua

Pase un buen rato mirando el agua que había en el piso, mientras el reloj sonaba sereno, como un sonido casi imperceptible por su continuidad infinita, era el sonido complementario infaltable para una escena tan misteriosa como la que estaba viviendo. Mientras la humedad se disipaba lentamente los reflejos que se formaban en el agua parecían dibujar esferas acuosas que lentamente iban adquiriendo colores, y de la nada comencé a ver un paisaje, era un jardín, me parecía familiar, era mi propio jardín. En realidad no me sentí asombrada, de alguna ajena manera aquella humedad logró apaciguar mi nerviosismo y mi capacidad de asombro tanto así que ni siquiera me inmutó el pronto reconocer la aparición de la figura de mi gato rezongando sobre una silla de mimbre bajo los cálidos rayos del sol, al menos por fin ya sabía dónde estaba Hipólito y esa ya era una preocupación menos, ahora solo restaba secar la habitación y ventilarla pues un extraño aroma irreconocible comenzaba a adquirir forma… Pero de pronto algo me hizo sentir diferente, no sabría explicar si sería el irrealismo absoluto de la situación que se entremezclaba con sensaciones de incertidumbre amordazadas bajo el colchón de mi cama o quizás sería el tic tac del reloj que de un momento a otro se detuvo bruscamente como si ya estuviera cansado de ser ignorado durante años a pesar de estar en costante moviento y de cumplir un trabajo agotador y enfermizo, fue absurdo porque de no ser porque dejo de sonar no me hubiera fijado en el, en realidad no sé lo que sucedió, pero una sensación entró en mis narices me inundo así como el agua a mi habitación y sentía que el asombro llegaba y que mi piel comenzaba a latir y mi cabello comenzaba a moverse como el oleaje de un mar desnudo.

sábado 11 de abril de 2009

El risco


Un hombre caminaba a orillas de un risco esta tarde, llevaba en el hombro colgando una chaqueta marrón y un reloj dorado en su muñeca que reflejaba al ardiente sol conminatorio. Dorado el sol, dorado el reloj parecían solo uno, y de su mano enganchaba una flor amarilla de pétalos gastados, miré a aquel hombre por una eternidad que quizás no fueron más de 10 segundos, miré sus cabellos ocultos bajo un sombrero estreñido, mire su rostro lejano que solo parecía un manto color carne con rasgos ilegibles. El estaba allí caminando sin rumbo observando aquella playa intocable sumergida en rocas puntiagudas, decidí acercarme un poco para sacarle alguna foto, la imagen era muy sutil y la flor amarilla le proporcionaba aquel toque de melancolía, camine despacio para no levantar sospechas trataba de ocultarme detrás de las rocas y pronto estuve los suficientemente cerca como para obtener una buena toma, prepare la cámara y disparé la primera foto, solo tres segundos más tarde de sus ojos pude rescatar la ilusión ahogada de un amor no correspondido, que triste me sentí, me sentí en su reflejo una sombra transparente y de mi pecho sentí que salían espinas y de las espinas salían rosas y de las rosas salían colibríes y cuando estos empezaron a volar en círculos todo era hermoso y no existía dolor alguno que amenazara, entonces respire con los ojos cerrados muy tranquila y volví a mirar al hombre que hace unos instantes estaba a orillas del risco pero ya no estaba, había desaparecido, supuse lo peor, se había tirado en algún acto desesperado de dolor y cólera, corrí fugaz para ver que sucedía, llegue a la cima y al mirar hacia abajo no había nada, ni cuerpo, ni miedo, ni espectro.

sábado 21 de febrero de 2009

Luego no volvió a mirar su reloj


La calle estaba vacía, los árboles asediados por el calor inhóspito levantaron sus raíces para marchar de una vez por todas sin rumbo, pero eso fue ya hace algunos momentos finitos, ahora no queda nada ni los fantasmas acaracolados rondan aquellas tierras, es solo afonía mas silencio, la danza espectral del silencio afónico bajo los arreboles muertos de septiembre. Pierino hace media hora dejó caer de su boca tres gotas de saliva hirviente que causaron seis círculos en la tierra seca, luego no volvió a mirar su reloj. Abandonó a Peter, lo dejó sentado en un tablón de madera junto a su maleta de mimbre rugosa con las inscripciones de su nombre en Hebreo, aun podía ver en sus recuerdos esporádicos la forma del tren esquivando pasajeros y el brillo de los ojos de Peter que contenían una furia sublime desapareciendo entre la distancia y el polvo soñoliento, ya nunca más sabría de él, lo dejó en un tablón junto a la maleta de mimbre a tres pasos de las seis gotas de saliva y a seis pasos de la línea del tren, no le vendó los ojos ni le puso una hoja de laurel en su bolsillo para que le recordara alguna vez en el futuro.

sábado 10 de enero de 2009

Azúl


Las últimas gotas de agua resbalaban por sus cabellos húmedos, iban a parar sobre la alfombra que las absorbía como una bestia sedienta, una bestia llena de pasos que jamás coinciden en el mismo punto, las partículas de polvo se ahogaban con el agua que olía a menta. Alberta no notaba el espectáculo bajo sus piernas sólo miraba a través de la ventana sentada sobre una silla de madera roja con estelas nebulosas, con las pestañas queriendo convertirse en libélulas que volaran lejos, así ella miraba, miraba ella lejos absorta en un estado catatónico y silente embargando sus sentidos.
Los días le rosaban los brazos y el sol giraba y giraba por las mañanas sin que ella abriera la boca, ni siquiera los suspiros escapaban de sus pulmones. La habitación era pequeña y simple como un instante olvidado y recordado al mismo tiempo, estaba la alfombra azul crepúsculo tendida en el suelo sobre el piso de madera noble que crujía de pronto para ver si alguien le escuchaba, la puerta que daba al cuarto continuo siempre estaba cerrada solo era abierta cuando Alberta se disponía a dar un baño de hiervas y flores, las paredes también eran de madera y habían pequeños agujeros naturales por los cuales se colaba la luz de vez en cuando formando círculos que con el pasar de los días nadaban tal cual peces luminosos en torno a la habitación, los muebles eran solo dos, la silla roja en la cual siempre Alberta estaba sentada y un pequeño ataúd escarlata sellado sobre el cual habían frascos de perfumes y un cenicero con forma de concha que jamás fue usado.

miércoles 10 de diciembre de 2008

de esas historias en la arena


Para el agua la salada que la luna y el sol brillaban, época era de cantos en las gaviotas volantes y en las sábanas fantasmas blancas que se doblaban en aromas rojos.
Era como un cerro que respiraba debajo del mar con las nubes que danzaban, Pero de reojo te miro y veo caracoles en tu pelo, se van a tus oídos aguardan en tu boca y cuando ya me hubiste besado los tengo yo en mis ojos contemplando aquellas nubes transparentes de colores carmines y aromas de amapolas y tulipanes celestes. y yo en tu pelo veía caracoles que caminaban, se metían en tus orejas y salían por tu boca para la mía y allí se quedaban, un rato mas nuevamente hasta mis ojos donde el sol se ponía en la línea fija a la distancia y los colores permutaban nuestros tenues alientos en la arena.

Tenemos el uno del otro un parque nuevo cada día, somos felices bailando en las calles soleadas de todos los mares.

sábado 1 de noviembre de 2008

Hola Noviembre


Daltina, temblando de miedo, abrió su mano y mostro la moneda a la bruja.
-¡Es la moneda mágica! -Exclamó ésta- ¡Vamos! ¡Dámela!
-Pero ¿qué estará haciendo otra vez? -decía al rato el padre, mirando sin duda hacia la puerta, y entonces lentamente se reanudaba la interrumpida conversación.
¿Acaso era un animal, que la música tanto le impresionaba?
Novia (temblando): No puedo oírte. No puedo oír tu voz. Es como si me bebiera una botella de anís y me durmiera en una colcha de rosas. Y me arrastra, y sé que me ahogo pero voy detrás.
Criada (cogiendo a Leonardo por las solapas): ¡Debes irte ahora mismo!
Leonardo: Es la última vez que voy a hablar con ella. No temas nada
Novia: Y sé que estoy loca y sé que tengo el pecho podrido de aguantar, y aquí estoy quieta por oírlo, por verlo menear los brazos.
-Advierte, Sancho -Respondió Don Quijote-, que hay dos maneras de hermosura: una del alma y otra del cuerpo...
Y luego que hubo anochecido, se le entreabrieron los ojos. Oh, un poco, muy poco. Era como si quisiera mirar escondida detrás de sus largas pestañas.
-No lo creo, padre; debo advertirle que nunca hasta ahora hubo de escuchar una lista de pecados mortales y veniales tan larga como va a ser la mía.
-¡Si la hubierais conocido! -dijo, apretándome la mano-. Era digna de que la conocierais.
Werther fue conducido por jornaleros al lugar de su sepultura; no le acompañó ningún sacerdote.


Extractos minúsculos de libros abiertos al azar de mi humilde biblioteca personal
-La última bruja.......... José Luis Carrasco
-La metamorfosis y otros relatos.........Franz Kafka
-Bodas de Sangre........... Federico García Lorca
-Don Quijote de la Mancha (tomo IV).......... Miguel de Cervantes
-La amortajada y el árbol........... María Luisa Bombal
-Werther............... Goethe

domingo 19 de octubre de 2008

laseresresa

cuando miro la primera estrella que se pinta en el cielo en el instante preciso en el que el sol ya se hubo sumergido bajo el mar, pero no son más que recuerdos vagos de consonantes disonantes que deambulan por el subconsciente y no tienen cabida en la memoria primaria.

viernes 10 de octubre de 2008

En la esquina, en esa esquina donde había un árbol un árbol azul rodeado de rosas que a veces colgaban misteriosamente de las ramas, jamás supe quien las ponía allí pero siempre supuse que era klenso aunque nunca supe que klenso existía, aun así eran hermosas y expelían un aroma sublime que erizaba los bellos de mis brazos
Klenso me beso las pestañas y yo absorbía el aire de aquel instante para no olvidarlo nunca pero lo olvidé más rápido de lo que yo creía.

lunes 6 de octubre de 2008

Cielo es nubes son




El otro dia caminando por una vereda me encontre una moneda de un peso y la tome y la meti en mi bolsillo, mi bolsillo tenia cara de almendra y yo le dije "oye bolsillo no seas como una almendra molidad" mi bolsillo se puso a reir y juntos mas la moneda de un peso comenzamos a mirar las gaviotas que empezaban a aparecer, despues se nos hizo de noche y nos encontramos con un gordito muy simpatico que no podia ver mi bolsillo pero si podia dibujar marionetas con aretes y coloretes en las majillas... y bueno ahora se me hace tarde.

martes 23 de septiembre de 2008

Cartuturubú


“En el mundo de los titiriteros nunca fue un muy buen titiritero quien nunca domino el arte de titiritar sus propios dedos, sabias palabra brotaban de la boca de Alberta aquella tarde, el sol casi se esfumaba tras las colinas mustias de arces e higueras, y Alberta movía lento la lengua dentro de su boca sabía que la oía, sabía que podía leer sus labios de cartulina, sabía ella de mi presencia oculto en algún rincón de la habitación, pero prefería disimular a tal punto en que ni siquiera imaginaba que yo estaba allí, pero era cierto, eran ciertas sus palabras, en el mundo de los titiriteros todo ocurria tras los dedos, lo sabíamos bien, yo y ella veníamos de allí, Alberta y yo, yo y Alberta, solo que yo morí hace ya varios años y ella aun resiste con las uñas cada vez más cortas de sus manos cada vez más largas. Había un olor pegajoso en el ambiente, una mezcla de infusión añosa y crema de mandarinas, fue entonces que note como Alberta se refregaba las manos con un espeso menjunje color mantequilla y me introduje en un adorno de un ángel celeste rezando hacia el cielo y pensé en lo complicado que me resultaría rezar y mas aun en lo complicado que le resultaría rezar Alberta con ese menjunje entre los dedos y aturdidamente empujé al ángel que en vez de volar se fue boca abajo hacia el suelo y del sonido de la ceramica partida en cientos de pedazos y el grito del ángel la vista de Alberta llego hacía mis ojos, me descubrió.
En el mundo de los titiriteros conocimos a Cartuturubú un pequeño adefesio de colores agradables y nariz puntiaguda, era diminuto, casi invisible, solo podíamos verlo si realmente queríamos verlo porque de lo contrario lo veíamos pero no éramos capaces de reconocer lo que veíamos. Así como en este mundo en el mundo de los titiriteros había árboles de muchos colores y de muchos tamaños, la única diferencia entre los árboles del mundo de los titiriteros con los de este mundo era que en el mundo de los titiriteros los árboles podían caminar y gritar un nombre cada cuarto de siglo y era una bendición para el afortunado que oía su nombre gritado por un alerce fornido frente a un lago de espátulas carmines. Cartuturubú nos presento tantas maravillas en ese viaje que de seguro no olvidaremos.

martes 26 de agosto de 2008

el sonido de algo

Quizás no sea prudente dijo Alberta mirando la cuchara plateada que reflejaba sus largas canas ondulantes, quizás sea solo un sueño más que no vale la pena revelar repitió con una voz sutil que se asemejaba mucho al sonido de las olas pardas de alguna playa olvidada de algún paseo solitario, Quizás fue solo un sueño y los sueños son de ese elemento que es tan constante que no revelaré el nombre porque ni siquiera se de que están hechos, luego Alberta procedió a poner la cuchara frente a su rostro y vio su cabeza invertida y sonrió, simplemente sonrió, le sonreía a la cuchara, le sonreía a la luz que en ella también se reflejaba, la luz que llegaba desde el techo en aquella habitación tan lúgubre desde la ampolleta amarilla que parecía todo saberlo y que colgaba como un perezoso lo hace en un árbol de la selva, le sonreía a sus ojos, los veía tan oscuros y con lunares, sus ojos divertidos colgando igual como los perezosos y como la ampolleta, veía sus arrugas e intentaba navegar entre las grietas para llegar hasta la nariz donde dormía un viejo ecuánime que jamás quiso salir por mas dedos que no entraron nunca y que entraron cuando no había tiempo para nada y cuando dejó la cuchara sobre la mesa junto a la tasa ya vacía de té de rosa mosqueta cerró los ojos y suspiró, suspiró tan fuerte que toda la habitación suspiró junto a ella, suspiro la cuchara junto a la taza y los restos de té que dentro de ella quedaban, suspiraron los tres cuadros pegados a las paredes y dentro de los cuadros cada escena suspiro sin desmedro, suspiraron los cisnes navegando en una laguna azulada, suspiraron los campesinos cultivando tomates bajo el sol pavoroso de algún verano de 1949 y suspiraron las tres niñas vestidas de rosado sentadas en una ventana llena de flores, suspiraron los candelabros y las velas derretidas sobre el aparador que a su vez también suspiró, suspiraron los visillos tenues y los bordados de las cillas, suspiraron las patas de la meza cansadas de estar de pie por tantos años, suspiró la misma silla en que Alberta estaba sentada, suspiró la puerta y el cerrojo y los guardapolvos y todos aquellos objetos que olvidé mencionar suspiraron igual, al unísono y el suspiro se llevo todo de aquel cuarto en aquel preciso instante, se llevo todo lo que no tuviera forma por ende el cuarto seguía igual que hace un segundo atrás y Alberta abrió los ojos miró la ampolleta y dijo…

viernes 15 de agosto de 2008

Aleborí

cuadrados en los pies, cuidado si te pillan desprevenido, la retícula endoplasmatica siempre te persigue, quizás ahora seas infértil y nunca podrás tener hijos más yo me la imagino a ella amamantando a un pequeño querubín de cabellos delgados y sensibles y otro pequeño juega a atrapar las burbujas que el perro lanza con cada movimiento de su cola, es extraño, es una azotea el sol comienza a marcharse pero desprende sus más hermosos halitos de pereza y asombro, hay árboles en maceteros rojos y plantas con formas de mariposas y flores que giran como remolinos, el viento es fresco y con el trae todo tipo de amores, el nene esta saciado no desea más leche y decide salir a volar un rato, ella deja que se marche porque sabe que siempre vuelve pero antes lo besa en la frente. El perro que ladra a cada instante comienza a emitir un sonido de guitarra, los acordes son hermosos y joviales, y ella es tan feliz así... Fatamorgana duerme en tus calcetines cuando crees que todo es un misterio, fatamorgana piensa en ti a cada instante a cada sombra y en cada consonante cuando una paloma celeste rosó tus mejillas sin siquiera notarlo… fatamorgana no existe pero tiene muchas frutas.

lunes 4 de agosto de 2008

oiga nuevamente llegará usted tarde!

Será que las mañanas de agosto siempre son buenas para escribir y para soñar, será que las responsabilidades se escapan por los dedos y van a parar a algún terreno baldío de alguna ciudad sin parque de diversiones.
No señor dios no admitiré que soñé con usted, no lo admitiré pero dentro del sueño descubrí que no existía pero aun así quiero creer en usted, este es un poema que tenía guardado desde hace tres años cuando yo tenía como 67.



Hoy es domingo mañana es jueves
olores que se mezclan con dióxido de carbono
materialismo impuro
me iré junto al mar, junto al océano
bailaremos por la noche al son de las olas salinas
junto al mar haré el amor
con el mar haré el amor
y mi candor se esconderá tras paredes de papel ilusa
ya no te espero nunca más, me voy junto al mar
pero siempre en las rocas.

Bueno la idea principal de este poema venia de una historia que hablaba de una muchacha de unos 24 años que anteriormente fue hombre pero se sometió a una cirugía y cambio su sexo, se enamoró de un chico, el más bello y este a su vez se enamoró de ella, todo iba bien, el le presento a sus padres ella a su tía abuela ciega y sorda, caminaban por la orilla de la playa tomados de la mano sin zapatos y jugaban a perseguir las olas, fue un día domingo, y como siempre fabricaban barquitos de papel y los ponían a flotar, ella hizo uno rosado con ventanitas y hasta personas dentro, el hizo un velero plateado con puertas y cada uno se subió a su propia embarcación, se lanzaban besos y los besos bailaban junto a las olas, que felices eran, que sutiles se sentían, danzando al compas del viento las olas y las gaviotas, todo iba perfecto, el clima era hermoso el amor que se engendraba se veía bien, llegó el atardecer y un arrebol perfecto les enmudeció la boca y los ojos se les pintaron de asombro y todos saben lo que paso después, pues el chico se enamoró una tarde de la tía abuela de la chica, se enamoraron fulminantemente porque la tía abuela le revelo al chico a través de un sueño lucido que la muchacha había sido chico con anterioridad, y la tía abuela tuvo dos hijos a uno le pusieron Marioneta Frades y al otro Diego Soto en fin bueno a todo esto la tía abuela era picara entonces engaño al muchacho muchas veces con don José Alfredo Fuentes y se dudaba si Diego Soto era realmente hijo del chico o de José Alfredo Fuentes, el chico lloraba siempre pero se secaba las lágrimas espumosas con diarios...
De la muchacha de 24 no se supo nada se dice que le entrego un poema a una mujer que murmuraba rancheras en la trescientos 24 y esta a su ves le murmuró el poema a un gato albino por allá en un puerto de pescados fritos y el gato llego a mis oídos un domingo 24 de septiembre de 1987 cuando yo tenía 1 años e incluso menos.

jueves 31 de julio de 2008

Vidrio


Son espesas palabras que pocas personas pueden comprender, en lo personal nunca pude hacerlo, lo cual me convierte en un ser incapaz de comprender palabras espesas, cada día que pasa los ojos se nublan un poco mas, quizás mañana ya no pueda ver ni mi sombra, quizás nunca pueda ver ni mis pasos y así seguirán los días hasta que algo haga que la tierra deje de girar.

Tengo ganas de gritarte, de gritarte en la cara que quiero comerme tus uñas y quiero saborearlas por la noche cuando el cielo es tan claro que todo se ve tan oscuro pero te vuelves de vidrio de vidrio frío y lejano de vidrio polarizado y veo al gato mirar las moscas y la criatura no me da respuestas esta tan feliz observando la danza espectral en blanco y negro.

Las palabras se me enredan en el pelo, con mirar no basta, con soñar no alcanza, Vidrio, agudo sonido abstracto de las copas que rompió el gato al mover su loca cola negra su loca cola de grafito pintada en degradaciones somníferas y pasajeras y porque no decirlo hermosas.

Uno a uno los cabellos comienzan a elevarse me alejo y me alejo de aquella idea y este invierno será más aun más aun frío aun mas que más aun que todos y que ninguno y que cualquiera que vendrá frío de copas.

domingo 27 de julio de 2008

De esas ramas.

Caracol
Caracol de tierra
Caracol de Mar
Amar, Amor, Amantes, Amargados
Frasco de líquido fragante, Frasco de líquido
Frasquito
Liquidito fluctuante flameante
Frenesí
CARACOL locarac CARACOL locarac
Los caracoles olvidan sus nombres cuando pierden el caparazón
Así como:
¿Tortugas de agua?
de tierra
de sol
de luna
¿Desfiguración de huesos?
me quedó el rastro de su cálido beso
Vértigo
Ayer
Tarde
Estatua, sueño, pies, zapatos, pestañas,
café violeta

CARACOL CARACOL CARACOL CARACOL
¿Donde?
Amar, amantes, amores amargados amordazados
y él se difuminó, aparece en la fruta y se pierde en lasrodillas
cuidate mucho.

domingo 20 de julio de 2008

El diario Maniatico de Fernando León Lali


Hola, tengo un trozo de coco entre mis dientes, es la primera vez que como coco natural partido con un martillo ¿Sabías que el coco era una fruta? Ahora sé que lo es y me alegro por eso pero me entristezco por el dolor en mi columna, pasa a menudo en estos días que no he tenido momentos de descanso de recostarme en la arena húmeda de alguna playa solitaria y mirar las nubes y mis manos en contra del sol, tengo unos deseos incontrolables de lanzarme al mar y convertirme en delfín pero sigo en mi propósito de comer frutas y examinarlas, ayer fui al supermercado y las frutas que allí habían eran todas muy desabridas lo sabía tan solo por sentir su aroma, las mandarinas parecían pequeños muñecos de plastilina y las manzanas eran tristes niñas vestidas de un rojo pálido que no encendía el corazón de nadie… y hay que pensar en el jugo de piña con durazno. al final me detubieron los guardias porque me dio un arranque de locura enfermiza y empece a morder todas las frutas y pequé con las verduras todo fue un frenesí hasta que al fin reaccioné y le mordia los dedos a la cajera que tenía cara de moneda vieja y un lunar peludo en su mejilla izquierda...

sábado 12 de julio de 2008

Caminando en circulos


Ayer dos señoras caminaban y al pasar junto a mi ese aroma soñoliento de flores guardadas en frascos antiguos se introdujo en mi nariz como el humode un cigarro apagado con la lengua, confieso ver tu forma freente a mi rostro ver tus largas extremidades y tus labios tan bien formados, una sonrisa se me escapo de la boca y yo soloquería ir detras de ellas para volver a respirarte, pero es ilogico e indevido porque las personas son como mariposas que a veces pasan por ti y luego se marchan y las mariposas no podemos detenerlas en jaulas ni en cajas de papel mantequilla, bella experiencia la vivida efimera quizas e incluso difusa como la poesia que se escribe en las rodillas.


miércoles 9 de julio de 2008

La bailarina

Perdoneme pero tengo que trabajar. Nataniel tiene un tumor cerebral, esta muy grave... 

domingo 6 de julio de 2008

acariciaba los pliegues de tu cuello cuando me quedaba dormida


Recuerdo que hace tres meses soñé contigo, tenias en tus ojos una extraña flor de color verde, tus canas se habian marchado y tu diente de oro ya no estaba en tu boca como un calor en el estomago... tu risa no volví a oirla dese entonces y tampoco esas palabras que provocaban sensaciones diversas de ternura, agrado, tranquilidad en mi. Hay tanto en el mundo que no es visible ante los ojos y sin embargo existe y lo hace como en una segunda piel de universo paralelo. Dos pieles, tres pieles, cuatro pieles, siete pieles y a Dios lo tienen en algún sol de alguna otro planeta, redondo y brillante, de domingos se poco y de dioses menos, solo se que hace tres meses soñé contigo y hoy volví a hacerlo y cantabas y yo te oía como lo hacia antes ¿lo recuerdas? Nunca es tarde para decirte que te quiero auque sea en sueños.