viernes, 29 de febrero de 2008

LOS TRENES SE VAN AL PURGATORIO

El tren avanza tremolante bajo el incendiario sol de mediodía. Su silueta acordonada a ratos parece transparentarse y desvanecerse como un espejismo en esas encandilantes llanuras blancas. Los pasajeros, consternados ante ese mundo estepario sienten en su alma que ya se han adentrado largamente en las castigadas tierras de dios.
“todo esto es un gran calcinatorio” dice alguien, impresionado.
Por las ventanillas abiertas de los coches, junto al tierral salitroso levantado por las ruedas del convoy, entra un calor seco, como de caldera. De pronto como tocados por una visión irreal, los sofocados pasajeros pasajeros del lado poniente se ponen a contemplar una huérfana nube blanca que avanza desmadejándose milagrosamente en la radiante luminosidad del cielo. Como si se tratara de la visión de un ángel perdido, los pasajeros embelezados siguen la trayectoria y las formas en que se va deshilachando despaciosamente la nubecita expósita. Bajo ese calor de infierno no se sabe si es más bella la nube atravesando el azul del cielo o su sombrita fresca ungiendo el lomo quemante de las piedras de caliche.

Extracto del libro LOS TRENES SE VAN AL PURGATORIO del fascinante autor Chileno Hernan Rivera Letelier, criado en el árido desierto pampino bajo el manto absorbente de un cielo salado.

jueves, 28 de febrero de 2008

era DE la idea


Era solo una idea que volaba a ras de suelo, quería con ansias pertenecer o ser parte de algo, intentó tantas veces caminar sobre sus piernas pero nunca logró hacerlo por la simple razón que las ideas no tienen piernas, y yo la miraba siempre prudente simbólicamente ausente y quería ayudarla de un modo fenomenal a cumplir su anhelo mas deseado pero hay veces en que el querer y el hacer no van de la mano, son enemigos enfáticos de siglos, de tertulias acaloradas y sofocadas por la modorra de un despertar poco coherente un despertar al delirio que causan en la mente las nubes rojas en un cielo vespertino y hubiese querido gritar tantas cosas tantas veces pero allí estaba la lengua inmóvil terrenalmente abstraída en deseos no concebidos… el deseo muchas veces deja de serlo cuando se atrapa en una red de cazador de mariposas y explota en llantos desgastados por tantas noches de lagrimas perfectas sobre labios petrificados bajo un cielo estrellado, lo que no quiere decir que lo perfecto sea real, pero… era solo una idea, una idea volátil pero férrea, sonámbula de sensaciones esporádicas que se volvían eternas y yo siempre la veía y la sentía y quizás la comprendía, idea querida mía…

martes, 19 de febrero de 2008

de una marioneta convertida en hombre


… fui necesitando las palabras que arrumaban mis latidos, fui corriendo cada vez mas lento cansado y con los huesos carcomidos, quise nuevamente convertirme en madera noble y aromática, volver a mis esencias de árbol junto al río disfrutando las virtudes de la naturaleza constante, aves cercanas posadas sobre mis ramas, atardeceres de terciopelo anaranjado, amanecer escarlata, luz calida, luz tenue, luz miscelánea, nueves danzando en el cielo a la distancia indomable, alimentando a la tierra. Pero ahora no, allí estaba lleno de fluidos corporales, sangre, sudor y bilis, arterias atravesando cada rincón de mi corazón, que paciencia hube de soportar por amarte, que caminos hube de recorrer por encontrarte, la piel húmeda y oliendo, los pasos marcados en la tierra deformados por el viento…

Extracto del seudo libro poético “amores amargos de amados amargados”

jueves, 14 de febrero de 2008

Nostalgia o miedo o simplemente sueño


del sonido dulce y taciturno
de la melodía inmóvil
formas de sabores hipnóticos
frenesí de la palabra impura
vamos pronto a ese lugar que nos espera
donde el cantar de viejos espíritus halaga
halaga y alegra, alegra y respira,
y en los oídos persiste tanto que ya es nada
y en los pies la tierra se mueve para correr mas ligero
los sueños nadan sinceros perdiendo al subconsciente

dice la ternura al viento
los hijos de mis hijos de mis ojos
el viento predica partículas de polvo
fragancias que se olvidan pero regresan
invisibles pasos de pies sin culpas
culpas sin pies que piden limosnas
vamos y veremos que ese lugar ¿nos espera?
en los sueños dementes de entes con marcas en los brazos