martes, 6 de mayo de 2008

Boleritos para el alma

Olor de comida, la radio encendía, la luz se transmuta con verduras y hortalizas, el agua corre, la abuela susurra y se contornea al son de la melodía melosa y sosegada que nace del radio mientras pela tres tomates rojos, muy rojos, el olor a comida cala hondo en las tripas y la leche del desayuno ya se hubo evaporado, la olla comienza a hablar y a moverse, quiere cantar junto a la abuela pero el fuego se extingue ha hervido y no debe seguir hirviendo, sal, orégano, cebollita bien picada, sin desflemar, que las lagrimas corren mas rápido y arden las entrañas. El gato se le cruza por las piernas y ronronea un poco para hacer notar su presencia, con las manos en los ojos moviendo los dedos la miro a ella, a través de mi ventana personal de dedos cortos y menudos de infante perenne, muevo los pies como columpios sentada en una silla de tapiz rojo gastada y vuelta a cocer, me encanta estar allí, me distraigo de pronto con los hilos largos de luz que caen desde el techo, esos hilos insólitos que parecen ilusiones, son líneas doradas que se lanzan en el cuarto de cocina tan hermosos tan antaño esos hilos de sueños que intento atrapar con los ojos, hilos así lo son sus canas blancas que anuncian el tiempo, tiempo, tiempo que se lleva todo… pero no los recuerdos, esos siempre resisten ocultos en algún bolsillo de algún pantalón sin lavar o en algún calcetín olvidado dentro de un zapato aun mas olvidado, siempre están solo es cosa de encontrarlos… a veces aparecen solos, basta un aroma, un sonido, y siempre regresan colgando del cabello o en esas aves nocturnas que se aprietan en las luces…

1 comentario:

palabras sin sentido dijo...

hoa
bastante bueno
y la musica le da ese toque
de antiguo de campo
muy bueno
te felicito
okis
y disfruta tus mini vacaciones