sábado, 27 de noviembre de 2010

Estirar la mano para prender la ventana


Las luces parpadean, la luz va y viene


Y se despierta envuelta en una manta de lana que enreda su cuerpo como una red para cazar mariposas. Siente el sabor arenoso de la luz de madrugada colándose por la cortina, es una luz azul, bastante tenue que ilumina el cuarto de una forma que le resulta encantadora. De pronto oye el sonido de unos pájaros que la aturden, piensa que quizás nuevamente decidieron anidar en oido. Luego, vuelve a quedarse dormida.

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