viernes, 20 de diciembre de 2013

Agua

Cada gota de agua que cae sobre tu cuerpo tiene un poco de mí, lo sé porque así lo quiero. Te he estado observando hace bastante rato, llevas veinte minutos de pie junto a la reja, inmóvil y perdida, como si no tuvieses nada mejor que hacer. Mientras, un color extraño sale de tu cabeza empapada, un color verde violáceo que envuelve tu cabello como una corona etérea, siento ganas de tocarte, de simplemente rosar mi mano con tus mejillas perladas, no sabes cómo deseo verte a los ojos una vez más, pero no puedo hacerlo, solo debo conformarme con inventarme que soy  el agua de una invisible lluvia de verano que cae sobre tu cuerpo y ya no puedo saber si estás viva o eres solo un recuerdo de alguien más que llegó volando hasta mí.


Caminábamos seguido por aquella calle, de la mano a veces, otras no, pero siempre veíamos la misma casa parada en el mismo sitio, siempre, porque eso hacen las casas, siempre están paradas en el mismo lugar.

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